La confirmación del desenlace más temido luego de más de tres semanas de rastrillajes en el departamento de Esquina desató una profunda conmoción familiar. Tras el traslado del cuerpo a la capital correntina, los tres hijos de Nanci Godoy rompieron el silencio con desgarradoras declaraciones públicas en las que recordaron la entrega de su madre y exigieron condenas ejemplares para los cinco sospechosos detenidos.
En sus testimonios, los jóvenes destacaron la calidad humana de la maestra de cincuenta y dos años que daba clases en la Escuela Número seiscientos veintiséis y descargaron su repudio directo contra los acusados que permanecen en prisión. Al referirse a los implicados, expresaron que «estos que están detenidos son animales porque arruinaron una familia. Arruinaron la vida de mi madre, que yo creo que tenía todavía propósito en esta tierra, que tenía más para dar, que era una mujer trabajadora, luchadora, nos protegía a los tres».
Con la voz quebrada por el dolor, los familiares reivindicaron los valores recibidos durante su crianza e insistieron en la necesidad de que el peso de la ley recaiga sobre todos los partícipes del asesinato. En ese sentido, uno de los jóvenes manifestó que «ella siempre daba todo por sus hijos. La verdad me siento orgulloso de ser hijo suyo. Ella era todo para mí, todo lo que aprendí de ella me lo enseñó, me lo inculcó, me educó como tenía que ser. Lo único que pido es que se haga justicia, que paguen lo que tengan que pagar y que caigan los que tengan que caer también».
EL RECLAMO DE JUSTICIA DE LOS HIJOS DE NANCI GODOY
El operativo policial que puso fin a la búsqueda dio con los restos de la educadora cerca del mediodía en un sector agreste del Paraje El Malezal. El cadáver yacía semisumergido en las aguas de la laguna Yacaré, una zona de monte y esteros ubicada a dos kilómetros y medio de la escuela rural donde trabajaba la víctima y a más de cinco kilómetros del casco de la estancia El Curupí.
Durante el procedimiento de levantamiento en el terreno, los investigadores lograron recuperar el teléfono celular personal de la docente entre sus pertenencias. El dispositivo fue resguardado de inmediato bajo cadena de custodia para ser sometido a aperturas técnicas y peritajes informáticos que permitan reconstruir sus últimos contactos y los registros de geolocalización.
EVIDENCIAS DE VIOLENCIA Y LA SITUACIÓN DE LOS ACUSADOS
Mientras el cuerpo es sometido a los estudios tanatológicos en el Instituto Médico Forense de la capital provincial para establecer la mecánica y la fecha del fallecimiento, el abogado querellante Gustavo Briend reiteró que la hipótesis central de la familia y de la fiscalía encuadra el caso como un femicidio cometido en ocasión de un ataque sexual.
En el expediente penal continúan detenidos cinco pobladores ligados al ámbito rural donde ejercía la docente. El capataz Ireneo Antonio Zarza —en cuya tapera ubicada a ciento cincuenta metros del colegio se hallaron prendas quemadas y un bozal— y Felipe Dionisio Sandoval cumplen prisión preventiva como presuntos autores materiales del femicidio.
Junto a ellos permanecen procesados el puestero Sergio Nahuel Rojas como coautor del femicidio, su pareja Rosa Leguizamón como coautora de homicidio simple, y el peón Ernesto Ezequiel Bordón por falso testimonio, cuya defensa denunció que su declaración inicial contra otros trabajadores fue arrancada mediante apremios ilegales policiales. El dictamen forense y el cruce de antenas telefónicas serán determinantes para llevar a los culpables a juicio oral.