Peritan el celular de Nanci Godoy mientras avanza la autopsia

El traslado de los restos a la capital provincial marcó el inicio de la autopsia de Nanci Godoy en el Instituto Médico Forense, donde los especialistas trabajan para precisar la causa del deceso, la fecha exacta en la que fue asesinada y la existencia de agresiones contra su integridad sexual. En simultáneo con los estudios tanatológicos, fuentes oficiales confirmaron que entre las pertenencias de la docente se recuperó su teléfono celular, un elemento probatorio que será sometido a peritajes informáticos en las próximas horas.

EL HALLAZGO Y DETALLES

El cuerpo de la educadora fue localizado durante la mañana en un sector intrincado del Paraje El Malezal, en jurisdicción del departamento de Esquina. Los restos permanecían semisumergidos en un espejo de agua conocido como laguna Yacaré, un terreno de difícil acceso que todavía no había sido rastrillado por las patrullas y que se ubica a dos kilómetros y medio del establecimiento escolar donde desempeñaba sus tareas y a más de cinco kilómetros de la estancia El Curupí.

De acuerdo con las primeras observaciones realizadas por los peritos en el lugar del hallazgo, el cadáver presentaba diversas heridas y laceraciones tanto en los brazos como en las piernas. Esos signos físicos sugieren que él o los agresores intentaron desmembrar a la víctima antes de ocultar sus restos en el bañado. La maestra había mantenido el último contacto con su esposo y sus tres hijos el pasado seis de octubre, por lo que el hallazgo tras más de tres semanas de rastrillajes confirmó las peores sospechas de los investigadores.

CLAVES DE LA AUTOPSIA DE NANCI GODOY Y EL CELULAR INCAUTADO

El abogado querellante Gustavo Briend, quien representa legalmente a la familia de la educadora, ratificó que la principal línea investigativa que sostienen tanto la querella como los fiscales apunta a un femicidio perpetrado en un contexto de ataque sexual.

Por ese motivo, el equipo médico forense centra sus labores en la búsqueda de rastros genéticos o evidencias biológicas de los atacantes en el cuerpo para confirmar o descartar ese agravante penal.

A la par de los exámenes en la morgue judicial, los instructores de la causa avanzan con el análisis de las comunicaciones telefónicas registradas entre los sospechosos. El objetivo de este cruce de llamadas y geolocalizaciones consiste en reconstruir la trama completa del crimen y delimitar el rol específico que cumplió cada uno de los implicados antes y después del ataque.

LA SITUACIÓN PROCESAL DE LOS CINCO DETENIDOS

El expediente judicial mantiene privadas de su libertad a cinco personas, cuatro hombres y una mujer, todas vinculadas al entorno rural cercano a la escuela donde daba clases la víctima. La acusación más grave recae sobre el capataz Ireneo Antonio Zarza y sobre Felipe Dionisio Sandoval, quienes cumplen prisión preventiva imputados como presuntos autores materiales del femicidio. En la tapera que habitaba Zarza, situada a tan solo ciento cincuenta metros del colegio, la policía secuestró prendas de vestir quemadas y un bozal.

En la misma causa se encuentra procesado el puestero de la estancia, Sergio Nahuel Rojas, en calidad de coautor del femicidio, mientras que su pareja, Rosa Leguizamón, enfrenta cargos como autora del delito de homicidio simple.

El quinto involucrado es el peón rural Ernesto Ezequiel Bordón, imputado por falso testimonio luego de haber señalado inicialmente en sede policial a otros dos trabajadores del campo como responsables del hecho, aunque su defensa técnica denunció con posterioridad que aquella declaración fue obtenida bajo apremios ilegales por parte de efectivos de la Policía de Corrientes.