A Argentina le gusta sufrir. O, al menos, cada partido del Mundial 2026 parece confirmarlo. Pero también tiene algo que no negocia: la capacidad de reponerse cuando todo parece hundirse, de encontrar en la garra lo que no siempre aparece en el juego, y de salir por la puerta grande de los partidos más oscuros. Este martes, en Atlanta, la selección de Lionel Scaloni protagonizó otro capítulo de esa saga que mezcla desesperación con épica en partes iguales: cayó 2 a 0 ante Egipto, estuvo durante 82 minutos fuera del Mundial, y terminó ganando 3 a 2 con un gol en el cierre del partido que desató la euforia en cada rincón del país. Argentina está en los cuartos de final del Mundial 2026.
El partido arrancó mal para la albiceleste. A los 15 minutos, Yasser Ibrahim aprovechó un centro sin marca para poner el 1 a 0 de cabeza y encender la primera alarma. Lejos de reaccionar, Argentina siguió imprecisa y pagó el peor precio posible: a los 21 minutos, Lionel Messi falló un penal ante el arquero Shobeir, el segundo que le atajan en este torneo, y la desesperación comenzó a instalarse en las tribunas y en los millones de hogares que seguían el partido. En el segundo tiempo, Mostafa Ziko —a quien el VAR le había anulado un gol minutos antes— marcó el segundo a los 67 y convirtió lo que ya era difícil en algo que parecía imposible.
Pero entonces la Scaloneta empezó a despertar. A los 79 minutos, Cristian Romero conectó un cabezazo en un córner y le devolvió el aliento a una Argentina que lo necesitaba con urgencia. Cinco minutos después, cuando el estadio todavía procesaba el descuento, Messi apareció donde siempre aparece: en el momento exacto. El capitán, que a sus 39 años ya lleva 21 goles en Mundiales y 8 solo en este torneo, empujó el balón para el empate y volvió a hacer estallar a sus compañeros. Y cuando ya parecía que el partido se iría a la prórroga, Enzo Fernández, con asistencia de Lautaro Martínez, metió el tercero en el tiempo adicionado para sellar una de las remontadas más increíbles de este Mundial.
Al final, Messi lloró. Y el país entero lo entendió sin que necesitara explicar nada. «Siento felicidad por haber conseguido el pase, por cómo lo hicimos. Sabemos que esto es duro. Con el 0 a 2 fue muy emocionante poder darlo vuelta otra vez. Es una locura lo que hizo este grupo», dijo el capitán con la voz todavía quebrada.
El técnico egipcio Hossam Hassan salió con los tapones de punta: «No voy a ser diplomático. Se nos trató de manera injusta. Mereció la victoria», afirmó, apuntando contra el arbitraje y cuestionando especialmente el gol anulado a Ziko en el primer tiempo, que generó debate por lo ajustado de la posición.
Argentina enfrentará el próximo sábado 11 de julio, en Kansas City, al ganador del cruce entre Colombia y Suiza. El horario será a las 22 horas y el partido se podrá seguir por TV Pública, Telesur, TyC Sports y ESPN. La albiceleste sigue viva, sigue sufriendo y sigue adelante. Por ahora, eso alcanza.