Valdés y Kicillof se reunieron y firmaron convenios

El gobernador Juan Pablo Valdés recibió este miércoles en la Casa de Gobierno al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, en una visita que combinó agenda institucional, actividad académica y un fuerte subtexto político. Los dos mandatarios provinciales firmaron convenios de cooperación interministerial en materia de Seguridad, Desarrollo Agrario y Gobierno, en lo que constituyó el tramo más formal de una jornada que tuvo mucho más para leer entre líneas.

Kicillof llegó a Corrientes desde Empedrado, donde inició su recorrida junto a referentes locales del peronismo. Por la tarde, se trasladó al Campus de la UNNE para presentar su libro De Smith a Keynes ante estudiantes y público general en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, Ciencias Sociales y Políticas.

Ante los micrófonos, fue medido: «Vine en calidad de gobernador porque tenemos que firmar unos convenios, pero estamos trabajando para que la Argentina cambie», dijo. Y sobre el estado del peronismo a nivel nacional, aportó un diagnóstico sin demasiado desarrollo: «Tenemos que tener una construcción que nos permita presentar una alternativa, estamos en eso».

EXPECTATIVAS SIN SUPERAR

La frase dejó con hambre a más de uno. Sobre todo dentro del peronismo correntino, que lleva más de medio siglo mirando la Casa de Gobierno desde afuera y que acumula una bronca histórica contra un estilo de conducción partidaria que, según denuncia la propia dirigencia local, se manejó durante años como una sucursal porteña: candidaturas bajadas desde Buenos Aires, listas decididas sin consultar al territorio y una carta orgánica que muchas veces fue más decorado que herramienta real. La figura de La Cámpora y el kirchnerismo más duro aparecen como los principales acusados de ese desmanejo.

En ese contexto, un sector del justicialismo correntino viene reclamando con insistencia algo que suena a sentido común pero tiene un peso político enorme: ir a internas. Quieren primarias reales que transparenten la representatividad y le devuelvan al partido su dinámica interna. Lo que esperaban de Kicillof era alguna señal en esa dirección. Por ahora, «estamos en eso» tendrá que alcanzar.