Megaproyecto de fibra de pino que transformará la matriz económica de Corrientes

Corrientes ha decidido dejar de ser sólo una potencia forestal para convertirse en un gigante industrial. El anuncio realizado por el gobernador, Juan Pablo Valdés -este jueves- marca un antes y un después en la historia económica de la región: la firma del acuerdo con Arpulp SA para la creación de una planta de industrialización de fibra de pino de alta calidad en el norte provincial.

No se trata de una inversión más. Con un monto que asciende a los 2.000 millones de dólares, la iniciativa -bautizada como Proyecto Ituzaingó- se posiciona como la inversión privada más importante en la trayectoria de la provincia. “Dimos un primer paso fundamental para el desarrollo: generamos las condiciones para que el sector privado confíe, garantizando seguridad jurídica e infraestructura estratégica”, destacó Valdés tras reunirse con la CEO de la compañía, Alejandra Aranda, y representantes del fondo de inversión Pegasus.

UN MOTOR DE 13.000 EMPLEOS

Más allá de las cifras macroeconómicas, el impacto social promete ser inmediato. El Ejecutivo estima que la puesta en marcha y operación del complejo generará 13.000 nuevos puestos de trabajo, dinamizando de forma colateral sectores clave como el transporte, la logística portuaria, la construcción y la gastronomía local. “Este logro es de todos los correntinos; es el resultado de entender que, juntos, podemos lograr grandes cosas”, enfatizó el mandatario.

El cronograma técnico ya está en marcha.

SUSTENTABILIDAD Y FACTURACIÓN

Este 2026 estará dedicado exclusivamente a los estudios de impacto ambiental bajo estándares internacionales, con la supervisión del Icaa y consultoras especializadas. El horizonte apunta a que, para finales de 2030, la planta esté operando a pleno rendimiento, con una facturación proyectada de 900 millones de dólares anuales, inyectando divisas y estabilidad a la economía regional.

El valor estratégico de la fibra larga

El Proyecto Ituzaingó no sólo destaca por su volumen financiero, sino por su especificidad técnica. La planta procesará fibra larga de pino, un insumo crítico para la industria global de papeles especiales, embalajes de alta resistencia y productos absorbentes.

Al radicarse en el corazón de la cuenca forestal correntina, la fábrica eliminará los costos de traslado de materia prima en bruto, transformando el recurso natural en un producto con altísimo valor agregado antes de que llegue al puerto. Es la pieza que faltaba para cerrar el círculo virtuoso de la cadena maderera.

El «modelo Corrientes» de política industrial

La llegada de Arpulp SA no es producto del azar, sino la culminación de una política de Estado sostenida en la última década. Corrientes ha consolidado una red de 18 parques industriales con beneficios impositivos y energéticos que actúan como imanes para el capital.

A esto se suma la inversión pública en infraestructura logística, con los nuevos puertos de Corrientes e Ituzaingó, diseñados para conectar la producción local con la Hidrovía y los mercados transatlánticos. La «seguridad jurídica» y la previsibilidad fiscal se han convertido en la principal carta de presentación de la gestión de Valdés, logrando que el sector privado vea en la provincia una «isla» de estabilidad para proyectos de largo aliento.